Coudre la dentelle sans la massacrer

Coser el encaje sin destrozarlo

So Tissus

Por qué el encaje da (a menudo) miedo

El encaje tiene esta reputación: un tejido de novia, frágil, reservado a los talleres de costura. Y al primer corte fallido, a la primera aguja que engancha, cerramos la caja y no volvemos a tocarla.

En realidad, el encaje no requiere un talento particular. Requiere algunos buenos reflejos — sobre todo en los momentos en los que tendemos a hacer las cosas rápido. Una vez adquiridos esos reflejos, es un tejido placentero, y desde luego no reservado a una sola ocasión en la vida.

Elegir bien el encaje para tu proyecto

No todos los encajes son iguales, y no todos se cosen igual. Antes incluso de tocar la máquina, fíjate en la materia:

  • Encaje de algodón: estructura más rígida, ideal para cuellos, recortes, vestidos estructurados
  • Encaje sintético (poliéster, poliamida): más suave, perfecto para superposiciones, vestidos fluidos, lencería
  • Encaje elástico: para piezas ajustadas (top, sujetador, ropa interior)

Y fíjate en la anchura del motivo. Un encaje de motivo grande exige colocar el patrón pensándolo bien: no se corta el encaje como un algodón liso — hay que mirar dónde cae el motivo en el busto, en la cadera, en el dobladillo. Un motivo mal colocado puede transformar un proyecto bonito en una pieza que parece improvisada.

Elegir la aguja y el hilo

La trampa número uno es la aguja universal. En el encaje, perfora en lugar de deslizarse entre los hilos.

  • Aguja 60 o 70 microtex (punta fina y redonda) — la elección correcta para la mayoría de los encajes
  • Hilo 100% poliéster fino — se desliza mejor entre las mallas
  • Tensión de hilo ligeramente disminuida — al encaje no le gusta que tiren de él

En un encaje elástico, añade una aguja jersey (o stretch) para no romper la malla.

Cortar el encaje sin deformarlo

El encaje no se corta como un algodón bien plano. Tres reglas:

  1. Coloca tu tejido plano sin tirar de él. El encaje se deforma en cuanto se suspende o se tira al bies.
  2. Pon los alfileres fuera del motivo. Si pinchas en una malla, corres el riesgo de agrandar el agujero de forma irreversible.
  3. Usa unas tijeras bien afiladas o una cuchilla circular. Una hoja desafilada aplasta más que corta — y en el encaje se nota.

Truco: para los encajes muy finos, pon una hoja de papel de seda debajo. Cortas los dos juntos, el tejido permanece estable.

Coser: los 4 reflejos que lo cambian todo

1. Haz una prueba en un retal. Antes de coser tu pieza final, prueba ajustes, aguja e hilo en un trocito del mismo encaje. Cinco minutos que salvan un proyecto.

2. Alarga la puntada. Una puntada de 3 a 3,5 mm es mejor que una puntada de 2 mm. Cuanto más corta es la puntada, más a menudo pincha la aguja — y más posibilidades tiene de engancharse.

3. No estires nunca el encaje bajo el prensatelas. Deja que la máquina arrastre, acompaña el tejido — sin tirar.

4. Cose con papel de seda debajo del tejido si el encaje es muy calado. El prensatelas se desliza mejor y el tejido no se hunde en la placa de aguja. Arrancas el papel después de coser.

¿Forrar o no?

El encaje es por naturaleza calado — por tanto, transparente. La cuestión del forro depende del efecto buscado:

  • Vestido o top de vestir: se forra con un velo, una muselina o un satén. El motivo del encaje resalta, pero la prenda sigue siendo ponible.
  • Manga o recorte: se conserva la transparencia para el efecto «piel».
  • Lencería: forro ligero solamente en los lugares útiles (contorno del pecho, espalda), el resto queda calado.

El forro se cose por separado, después se ensamblan los dos en el escote y en las sisas (o en los dobladillos). No piques el forro y el encaje juntos desde el principio — pierdes la flexibilidad.

Los acabados

En el encaje, evitamos los dobladillos clásicos remetidos. Tres buenas opciones:

  • El borde festoneado del propio encaje: si tu encaje tiene un borde festoneado, ¡úsalo! Corta justo por encima del festón, ese es tu dobladillo, terminado.
  • Un bies de muselina: para los bordes rectos, un bies fino y discreto evita el deshilachado y queda invisible.
  • Una puntada zigzag fina al borde: muy útil para las costuras interiores, o un sobrehilado de 3 hilos si tienes una remalladora.

El cuidado

El encaje de calidad no aprecia el tambor de la lavadora ni la secadora. Algunas reglas:

  • Lavado a mano con agua templada, jabón suave
  • Sin escurrir retorciendo — se da toques con una toalla
  • Secado en plano, nunca en percha (el peso deforma)
  • Planchado a muy baja temperatura, a través de un paño fino, sin presionar

Para las piezas verdaderamente preciosas (novia, vestido de noche), una limpieza en seco especializada sigue siendo lo más seguro.

En resumen

El encaje es una cuestión de gestos más que de talento. Aguja fina, hilo fino, puntada alargada, sin tensión excesiva, papel de seda para los muy calados y una prueba previa en un retal. Con estos reflejos, puedes coser cualquier encaje — para un vestido de verano, un top transparente, un detalle en una manga o incluso tu próxima pieza de novia.

Y lo mejor es que, una vez domesticado, cuesta parar.

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1 comentario

Merci ! Ces infos sont très utiles.

Laurence

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